|
PREVENCIÓN
PRIMARIA
Como empresa no podemos elegir por nuestros empleados, es
decir, no podemos obligarlos a dejar de fumar, ni a bajar
de peso, o que concurran al medico para estabilizar sus
cifras de presión arterial, por nombrar sólo algunos ejemplos.
Nuestra obligación desde el punto de vista legal, es el
examen médico periódico que incluye la detección de dichos
factores de riesgo y grado de enfermedad o no en cada empleado.
Pero además de lo que legalmente se nos pide como empresa
con respecto a salud, sí podemos redoblar esfuerzos para
lograr concientizar a nuestros empleados acerca de lo importante
que son los cambios de hábitos para mejorar la calidad de
vida, en el conjunto de intervenciones que nosotros incluimos
en la llamada prevención CV tanto Primaria como Secundaria.
En ese sentido la empresa deberá poner en marcha programas
tendientes a erradicar ciertos factores de riesgo y controlar
otros, y de facilitación para que se logren los objetivos
y se mantenga la adherencia a los mismos por parte de los
empleados.
Por ejemplo: Un empleado con sobrepeso debería contar con
un/a nutricionista en cada planta, comida saludable en el
ámbito de alimentación y hasta un gimnasio o un circuito
donde poder, si es necesario, modificar su sedentarismo.
El empleado elige luego si quiere optar por estos programas
o no, pero la empresa realiza todo lo que está a su alcance
para acompañarlo en esa etapa de cambio.
El otro desafío es monitorear en qué manera los talleres
logran objetivos trazados con anterioridad, grado de adherencia
y resultados obtenidos a partir de la puesta en marcha de
dicha gestión en salud.
A veces pensamos que porque el empleado no se ha enfermado
todavía, e impresiona estar "sano" es suficiente con realizar
los análisis de rutina, e informarle los desvíos encontrados
para que él mismo decida que hacer con ello.
Nosotros podemos ayudarlo a desarrollar los talleres de
Prevención y deshabituación de Factores de Riesgo Cardiovascular.
|
|
PREVENCIÓN
SECUNDARIA
Una consideración aparte merecen aquellos empleados que
ya han sufrido un evento coronario o cerebrovascular, así
como los pacientes diabéticos o de alto riesgo cardiovascular.
El ATP III determinó que el riesgo cardiovascular de un
paciente diabético o con Score de Framingham mayor a 20
deben ser considerados de muy alto riesgo, tanto como aquellos
que ya han tenido un evento coronario previo.
Esto implica que los objetivos en cuanto a control de Factores
de Riesgo cardiovascular deberán ser más exigentes que en
los pacientes de Prevencion Primaria, ya que la evidencia
avala que estas intervenciones disminuyen notablemente el
riesgo de un nuevo evento.
La empresa entonces debera individualizar a sus empleados
de alto riesgo CV, insistir en su control médico y de factores
de Riesgo, y en funcion de su status de enfermedad y posibilidad
de recuperación, determinar capacidad funcional y reincorporación
a sus tareas habituales o reubicarlos laboralmente.
El empleado se sentirá más contenido, más cuidado y menos
desplazado si luego de un evento cardiovascular encuentra
en la empresa gente que lo ayude a sobrellevar la enfermedad
y reinsertarse en su puesto de trabajo.
|